De músculo y palizón, de cantar un puto blues cuando no te dan el postre.
Barrigas picudas, salidas bigotudas, glucosas alteradas, y tensiones jodidas.
Casi nadie quiere trabajo, el personal lo que desea es dinero y sexo.
De tardes de siesta, partida, helado, y café, de noches de movimiento y sopor.
De muslos afeitados, de barbas que pinchan, de tetas como sean y de "si me apeteces".
Casi nadie quiere trabajo, y el que lo desea es que no entiende muy bien a los humanos.
Mi gato Vicente me dice que también quiere jubilarse.
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