No me toquéis la moral cuando palme, que no llore ni dios, ni el diablo, ni la madre superiora del convento del sótano.
Mi sombra no se verá en el puto espejo del suelo. Hijos, olvidaros de misas y homenajes, olvidaros de las penas y disfrutad del paisaje.
Que me quemen y a juí...
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