Cuando pierda la vida y no tenga cojones de encontrarla
no me toquéis la moral cuando palme
que no llore ni dios, ni el diablo, ni la madre superiora del convento del sótano.
Mi sombra no se verá en el espejo del suelo
hijos, olvidaros de misas y homenajes
olvidaros de las penas y disfrutad del paisaje
Ceniciento y al viento
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