Arde Mississippi, gran película.
También van a empezar a arder los cojones de mas de un hijo de la grandísima puta.
Caminamos alegremente, pero en realidad no pensamos en lo importante, esa goma elástica de nuestra dignidad, ese miedo a que se estire hasta el infinito y mas allá.
Los políticos y demás aguilillas, saben perfectamente de qué pasta está hecho el pueblo,
por esto hacen y deshacen a su antojo. Jefes que no pagan las nóminas, otros que se saltan las horas extras y que las abone tarzán, otros que la empresa va mal mientras ellos posan su culo en asientos Recaro en coches impulsados por 400 CV, y así va la historia.
A veces no podemos llegar a los políticos, pero si que tenemos al alcance de la mano a los jefes.
Si no tenemos cojones para reivindicar nuestros derechos, ¿cómo coño queremos que cambien la Ley esta o la otra?.
Esto puede acabar porque como en una de las escenas de la película que titula este escrito, alguien ligue una escopeta y se lleve por delante a cualquier hijo de la grandísima puta.
Luego ya se verá si el culo pegado al Recaro lo despegan los bomberos o los municipales.
Españolitos, menos fútbol y más solidaridad con la cantidad de obreros jodidos por gerentillos de poca monta.
Españolitos, que los próximos sodomizados por los jefazos podéis ser cualquiera de vosotros.
Avisados quedáis y coged un extintor por si arde algo cerquita de vuestros huevos.
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