Siguen trabajando a cambio de nada...
Recuerdo cuando me contaban que se trabajaba de sol a sol por un cacho de pan y tocino, ¿qué coño hemos ganado los obreros?, se arrastran como Paco el bajo husmeando la pieza para el señorito, Régula atenta a la cancilla, y expectante para doblar las nalgas y que los señores no esperen. Al final el pobre Azarías fué el que tuvo los santos cojones de colgar al hijo de la gran puta del señorito, por humillar y querer jugar a ser dios. Muchos sabemos que dios no existe, y que exista el señorito, es solo cuestión de que los comepollas profesionales, sigan aplicando sus labios al bálano del arreador en vez de utilizarlos para hablar y defender su dignidad...

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