miércoles, 30 de enero de 2013

Averno



En el infierno hay un bareto con grupo de blues, están medio borrachos y el del saxo me dijo que le mató la policía porque se había cargado a su jefe. En el infierno hay un bareto con piernas largas y ligueros negros, tacones cercanos y pezones de gominola.
En el infierno me dejan tocar en la banda y atracar a los jefes con puro que no pagan a sus empleados. En el infierno hace calor, lo justo para no taparse los cojones cuando hay que usarlos. Andan derechos como velas los hijos de la gran puta que cuando estaban vivos jodían a los obreros, se arrastran entre los zapatos de los indigentes sin abrir la boquita. Cuando el calentamiento global consiga que esto se convierta en un infierno, lo mismo somos más felices y los ecologistas andan llorando por las esquinas...

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